Los imprescindibles

J.M. Ariza  – En un equipo de fútbol, hay numerosas personas que trabajan en el anonimato para que todo funcione correctamente. Son personas que nunca salen en los medios de comunicación, gente que nunca firman autógrafos pero que son tan importantes como el delantero, el portero o el entrenador del equipo, personas que para la gestión de un club de fútbol son imprescindibles. Una de esas personas, era Paco Delgado.

Paco, se nos ha ido, tal y como él era, de una manera discreta. Algunos conocíamos sus problemas de salud que ya le habían tenido un tiempo varado en la cama de un hospital pero hasta en los peores momentos sacaba su fina ironía para explicarte con una sonrisa que “le había visto las orejas al lobo”. Hoy, los que tratamos y conocimos a Paco en las profundidades del Nou Municipal, sabemos que se nos ha ido un hombre bueno, una persona que vivía por y para el fútbol, un hombre que junto con Pere Aznar, dignificaban la figura del utillero, y aunque algunos decían de él que era gruñón, yo les digo que, simplemente, no llegaron a conocer a Paco Delgado.

Decía el escritor francés François Mauriac que la muerte no nos roba a los seres amados, sino que al contrario, nos lo guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. Ese es el mejor legado que nos deja Paco, su entrañable recuerdo en el Nou Municipal. Descansa en Paz, amigo.